La longevidad es una nueva área de conocimiento dentro de las ciencias de la salud, de carácter multidisciplinario, que se ocupa fundamentalmente de los factores de promoción de salud, de prevención y de las estrategias terapéuticas dirigidas a conseguir una vejez prolongada y saludable.
Bien dentro de las predisposiciones para envejecer rápidamente tenemos factores como:
- Género
- Estrés
- Desgaste acumulado del organismo en los sistemas cardiovascular, neuroendocrino, inmunológico y el sistema nervioso autónomo.
- Falta de ejercicio físico.
- Malos hábitos saludables.
- Falta de un sueño reparador
- El pensamiento negativo en las acciones diarias.
- Otros cuantos que atacan diariamente a la juventud.
Hoy conocemos bien las claves de una buena ancianidad: actividad física e intelectual, dieta equilibrada, sueño y sexualidad saludables, prescindir de tóxicos, relaciones sociales y actitud positiva ante la vida. Sin embargo, la inducción de cambios en los estilos de vida sigue siendo uno de los grandes retos aun no resueltos de la salud. Una aproximación integral es imprescindible para actuar con eficacia sobre los hábitos de vida saludable.
La longevidad constituye un campo de estudio importante, donde en las próximas décadas los avances científicos en las ciencias de la salud, plantearán nuevos dilemas éticos, y se abrirán polémicas que excederán el ámbito de la ciencia. Su reto está en mejorar las condiciones del individuo al afrontar la segunda mitad de la vida, pero también en plantear la prolongación saludable de la esperanza de vida máxima de la especie humana.
Leyendo sobre la vejez encontré algunos escritos de Sófocles quien miraba a la vejez como algo lamentable.
No haber nacido aventaja
A culquier otra consideración y, de haber nacido,
Volver cuanto antes allá precisamente de donde se ha venido
Es con mucho lo mejor,
Porque una vez que pasa la juventud
Llevándose consigo las ligeras imprudencias
¿Que trabajo merodeo muy lejos?
¿Que fatiga no esta presente?: al contrario, allí están
Muertes, levantamientos, contiendas, luchas
Y envidias. Y alfin nos alcanza
La reprochable, invencible, intratable
Vejez sin amigo, en la que
Convive todo lo peor de lo peor.
Tal vez pues ignoro cuál sería el promedio de vida en la Grecia clásica, pero con los Noventa años al parecer que vivió Sófocles son demasiados años de vejez para haber tenido una visión tan negativa de la tercera, la cuarta y la quinta edad.
La longevidad por sí misma no me parece una virtud. Lo virtuoso es estar muy bien cada día, y si estás muy bien un día, querrás estarlo también el siguiente, y en este sentido la longevidad es deseable, como perpetuación del bienestar.
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